Errores comunes y cómo evitarlos
¿Alguna vez leíste un diálogo que te hizo pensar: “Nadie habla así en la vida real”? ¿O sentiste que tus propios diálogos suenan acartonados o poco auténticos?
A veces, lo que estamos leyendo suena extraño porque los buenos diálogos cumplen dos funciones esenciales: avanzar la trama o brindar información sobre los personajes. Si ninguna de estas dos cosas ocurre, nuestra mente empieza a detectar que algo no encaja.
Por eso, los diálogos son sumamente importantes. Uno bien escrito puede conmoverte hasta las lágrimas, hacerte estremecer, revelar la personalidad del protagonista… y mucho más.
Hoy te comparto los errores más comunes al escribir diálogos y, aún más importante, cómo crear conversaciones que fluyan y tengan impacto, dando vida a tus personajes.
Al finalizar este artículo, sabrás cómo escribir diálogos reales sin perder el ritmo de la historia.
🔹 ¿Por qué los diálogos naturales son tan importantes?
Los diálogos son el medio a través del cual el lector conoce al personaje de primera mano. Al leer los intercambios entre personajes, se leen también sus almas.
Un buen diálogo puede:
-Revelar la personalidad de un personaje mejor que cualquier descripción.
-Hacer avanzar la trama sin que el lector se dé cuenta.
-Crear tensión y mantener al lector enganchado.
-Establecer el tono y la atmósfera de tu historia.
Este debe tener algunos elementos claves que son:
*Ritmo → frases cortas y dinámicas.
*Autenticidad → que cada personaje hable con su propia voz.
*Intención → todo diálogo debe mover la historia o revelar algo.
Cuando los diálogos funcionan, el lector se olvida de que está leyendo. Cuando no funcionan, salta a la vista inmediatamente y saca al lector de la historia.
🔹 Los 7 errores más comunes al escribir diálogos (y cómo evitarlos)
1. Hacer que todos los personajes hablen igual
El error: Todos tus personajes usan el mismo vocabulario, las mismas expresiones y tienen el mismo ritmo al hablar. Básicamente, suena como si fueras vos hablando con voces diferentes.
Ejemplo de lo que NO hacer:
—María, creo que deberíamos considerar seriamente las implicaciones de esta decisión.
—Tienes razón, Juan. Debemos analizar cuidadosamente todos los aspectos antes de proceder.
—Exactamente. Es fundamental que evaluemos meticulosamente cada variable.
Cómo evitarlo:
*Crea una «ficha de voz» para cada personaje: ¿usa jerga? ¿habla formalmente? ¿dice muchas malas palabras?
*Considera la edad, clase social y origen de tus personajes.
*Dale a cada uno una expresión característica o una forma particular de estructurar las frases.
Ejemplo mejorado:
—Mari, esto está re jodido. ¿Vos qué pensás?
—Y… no sé, Juancito. Capaz que la cagamos, ¿viste?
—Señores, si me permiten intervenir, considero que la situación amerita un análisis más profundo.
2. Usar los diálogos como exposición disfrazada
El error: Hacer que tus personajes se expliquen cosas que ya saben solo para informar al lector.
Ejemplo de lo que NO hacer:
—Como sabes, hermano, papá murió hace tres años en ese terrible accidente automovilístico que cambió nuestras vidas para siempre.
—Sí, y desde entonces mamá no ha sido la misma, como recordarás.
Cómo evitarlo:
*Integra la información necesaria de forma sutil.
*Usa conflictos y emociones para revelar información.
*Deja que el contexto hable por sí solo.
Ejemplo mejorado:
—¿Vas a ir al cementerio mañana?
—No sé si puedo. Todavía no puedo manejar en esa ruta.
—Entiendo. Mamá tampoco quiere que vaya sola.
3. Abusar de los verbos declarativos extravagantes
El error: Usar constantemente verbos como «espetó», «bramó», «murmuró seductoramente», «exclamó airosamente» en lugar del simple «dijo».
Ejemplo de lo que NO hacer:
—¡No me vas a decir lo que tengo que hacer! —bramó furiosamente.
—Cálmate —susurró suavemente.
—¡Nunca! —gritó estruendosamente.
Cómo evitarlo:
*»Dijo» es tu mejor amigo. Es invisible para el lector.
*Mostrar la emoción en las palabras, no en el verbo.
*Usa verbos alternativos solo cuando aporten algo específico.
Ejemplo mejorado:
—¡No me vas a decir lo que tengo que hacer!
—Cálmate.
—¿Calmarme? ¿En serio me estás pidiendo eso ahora?
4. Crear diálogos demasiado perfectos
El error: Hacer que tus personajes hablen como si tuvieran todo el tiempo del mundo para pensar la respuesta perfecta.
Ejemplo de lo que NO hacer:
—Querido, he estado reflexionando sobre nuestra relación y creo que hemos llegado a un punto en el que debemos evaluar si nuestros objetivos a largo plazo son compatibles.
—Entiendo perfectamente tu punto de vista y coincido en que es momento de tomar una decisión definitiva.
Cómo evitarlo:
*Incluí interrupciones, dudas y frases incompletas.
*Agrega muletillas naturales (pero sin exagerar).
*Recordá que la gente no siempre encuentra las palabras perfectas.
Ejemplo mejorado:
—Mira, esto que tenemos… no sé si…
—¿Si qué?
—No sé si está funcionando, ¿entendés?
—Ah. Sí, yo también… bueno, sí.
5. Escribir diálogos que no tienen propósito
El error: Incluir conversaciones que no aportan nada a la historia, como charlas extensas sobre el clima o saludos innecesarios.
Ejemplo de lo que NO hacer:
—¡Hola, María! ¿Cómo estás?
—¡Hola, Juan! Bien, gracias. ¿Y vos?
—Muy bien, gracias por preguntar. ¿Cómo está tu familia?
—Todos bien, gracias. ¿La tuya?
—También bien, por suerte.
Cómo evitarlo:
*Cada diálogo debe servir a un propósito: revelar algo del personaje, hacer avanzar la trama o crear tensión.
*Empieza las escenas en medio de la acción.
*Corta las conversaciones antes de que se vuelvan triviales.
6. No usar el subtexto
El error: Hacer que tus personajes digan exactamente lo que piensan todo el tiempo.
Ejemplo de lo que NO hacer:
—Estoy muy enojado con vos porque llegaste tarde.
—Sí, llegué tarde y me siento muy culpable por eso.
—Deberías sentirte culpable porque me faltaste el respeto.
Cómo evitarlo:
*La gente rara vez dice lo que realmente piensa.
*Usa el subtexto: lo que se dice vs. lo que se quiere decir.
*Deja que las emociones se filtren indirectamente.
Ejemplo mejorado:
—¿Todo bien? Te estuve esperando.
—Perdón, se me complicó.
—Claro. Siempre se te complica.
—¿Qué queres que te diga?
—Nada. Ya está.
7. Ignorar el ritmo y la pausa
El error: Escribir diálogos que no respetan el ritmo natural del habla o que no usan las pausas para crear tensión.
Ejemplo de lo que NO hacer:
—Tengo que decirte algo muy importante que puede cambiar nuestra relación para siempre y espero que estés preparado para escucharlo porque es algo que he estado ocultando durante mucho tiempo.
Cómo evitarlo:
*Usa oraciones cortas y largas intercaladas.
*Las pausas pueden ser tan importantes como las palabras.
*Lee tus diálogos en voz alta para verificar el ritmo.
Ejemplo mejorado:
—Tengo que decirte algo.
—¿Qué?
—Es… es importante.
—Me estás asustando.
—Quizás deberías sentarte.
🔹 Técnicas para crear diálogos naturales y con ritmo
Lo importante de escuchar cómo habla la gente real
La técnica más efectiva para mejorar tus diálogos es prestar atención a las conversaciones reales. Pero ojo: no copies literal las conversaciones reales porque están llenas de repeticiones y divagaciones que aburren en un texto. Pero, lo que podés tener en cuenta es:
*Presta atención a los patrones de habla de diferentes personas.
*Nota cómo cambia el registro según el contexto.
*Observa las interrupciones naturales y los silencios incómodos.
Usa la técnica del «iceberg»
Como en un iceberg, solo mostrás la punta de lo que realmente está pasando. El lector debe intuir las emociones y motivaciones profundas a través de lo que se dice y, más importante, lo que no se dice.
Ejemplo: En lugar de escribir:
—Estoy celosa porque vos salís con tus amigas y yo me quedo sola en casa sintiéndome abandonada.
Proba con:
—¿A qué hora volvés?
—No sé, tarde probablemente.
—Está bien.
—¿Está bien está bien, o está bien?
—Está bien está bien.
Dale voz única a cada personaje
Crea un «diccionario de personaje» con:
*Vocabulario específico que usa y que NO usa.
*Estructura de frases preferida (¿frases cortas o largas?).
*Expresiones características.
*Forma de manejar conflictos (¿directo, evasivo, agresivo?).
Equilibra diálogo y acción
No dejes a tus personajes hablando en el vacío. Intercala el diálogo con:
*Acciones físicas que refuercen las emociones.
*Descripciones breves del entorno.
*Gestos que contradigan o complementen las palabras.
Ejemplo:
—Todo está bien. —María cerró la valija con más fuerza de la necesaria.
—¿Segura? —Juan se acercó al espejo y se ajustó la corbata por tercera vez.
—Perfectamente bien. —El cierre se trabó. María tiró con violencia hasta que cedió.
🔹 Errores específicos del español que debes evitar
Problema con los pronombres
En español tendemos a omitir pronombres cuando están claros por el contexto, pero en diálogos escritos a veces necesitas ser más explícito para evitar confusiones.
Cuidado con:
*Las frases que empiezan con gerundio sin sujeto claro.
*El uso excesivo de «le», «la», «lo» sin antecedente claro.
*Las frases subordinadas muy largas que pierden el sujeto.
El uso del voseo y tuteo
Si escribís en español argentino, sé consistente con el voseo. No mezcles «vos sos» con «tú eres» en el mismo personaje a menos que sea una característica específica.
Registro formal vs. informal
Presta atención a cuándo tus personajes usan «usted» vs. «vos/tú». El cambio de registro puede indicar:
*Respeto o distancia.
*Enojo o formalidad forzada.
*Cambio en la dinámica de la relación.
🔹 Ejercicios prácticos para mejorar tus diálogos
Ejercicio 1: El diálogo sin contexto
Escribí un diálogo entre dos personajes sin explicar quiénes son ni dónde están. El lector debe poder deducir:
*La relación entre los personajes.
*El conflicto que enfrentan.
*Al menos una característica de cada personaje.
Ejercicio 2: El subtexto emocional
Escribí una conversación donde los personajes hablan de algo trivial (como el clima o la comida) pero en realidad están discutiendo algo completamente diferente (como el final de su relación).
Ejercicio 3: La voz única
Toma un diálogo que ya hayas escrito y reescribirlo desde la perspectiva de tres personas diferentes: un adolescente, un adulto mayor y alguien de otra clase social. Las mismas situaciones, diferentes voces.
🔹 Herramientas y recursos para perfeccionar tus diálogos
La prueba de la lectura en voz alta
Esta es la técnica más efectiva para detectar diálogos antinaturales. Para escribir diálogos, el secreto está en escuchar hablar al personaje y trasladarlo al papel.
Cómo hacerlo:
1.Lee el diálogo en voz alta con diferentes tonos.
2.Presta atención a dónde te trabas o suena raro.
3.Marca las partes que no fluyen naturalmente.
4.Reescribí esas secciones.
Apps y herramientas útiles
*Grabador de voz del teléfono para capturar conversaciones reales (con permiso).
*Google Docs con dictado por voz para escribir diálogos hablando.
*La técnica de flujo con timer; Es escribir sin filtros mentales durante un tiempo limitado, dejando que las palabras fluyan sin preocuparte por si están «bien» o «mal».
🔹 Ejemplos antes y después: transformando diálogos artificiales
Ejemplo 1: La reconciliación
ANTES (artificial):
—Querida esposa, he reflexionado profundamente sobre nuestros problemas matrimoniales y he llegado a la conclusión de que debo pedirte disculpas por mis errores.
—Acepto tus disculpas, querido esposo, porque el amor verdadero implica perdón y comprensión mutua.
DESPUÉS (natural):
—Lu, yo…
—¿Qué?
—La cagué.
—Sí.
—¿Me perdonas?
—… Dale, vení acá, boludo.
Ejemplo 2: La revelación
ANTES (artificial):
—Debo confesarte algo terrible que he mantenido en secreto durante años y que cambiará nuestra relación para siempre.
—Te escucho con atención, querido amigo, para conocer esta importante revelación.
DESPUÉS (natural):
—¿Te puedo contar algo?
—¿Qué onda?
—Pero no te vas a enojar.
—Depende de lo que sea.
—Es jodido.
—Ahora sí me asustaste. Contame.
🌀 Conclusión final
Espero que hayas disfrutado del artículo, porque escribir diálogos no es solamente una técnica, es una expresión autentica del personaje que vive en tu cabeza para volverse real y autentico ante el lector.
Recordar que las fichas de personajes son una gran herramienta donde anotar la forma en que tu personaje se comunica, y no dudes de ir nutriéndola a medida que vas escribiendo la historia. A veces, cuando desarrollamos el personaje en la historia terminamos de conocerlo, y en los diálogos es donde más puedes acercarte a ellos. Así que si descubres una nueva faceta que en la ficha no estaba. No dudes en agregarla en el trascurrir de la escritura.
La próxima vez, que te encuentres frente al próximo dialogo, sumérgete en tu personaje. Muchas veces es de utilidad darle características a un personaje de una persona que conoces en la vida real. Eso lo hará más familiar para ti a la hora de describirlo y hacerlo hablar en sus diálogos. Y el gran secreto, el leer los diálogos en voz alta. Te sorprenderás de útil que es y de paso actúas un ratito para divertirte un poco.
Un buen diálogo respira, revela y engancha.
