Arco narrativo, emociones, profundidad
¿Por qué recordamos a Elizabeth Bennet décadas después de leer Orgullo y Prejuicio?
Si sos de las personas que se preguntan si existe un secreto detrás de los personajes inolvidables de las grandes historias, este artículo te va a encantar. Porque más que un secreto, hay un trabajo meticuloso del escritor o escritora; como si fuesen escultores frente a un bloque de mármol, ellos van esculpiendo con su pluma cada aspecto de la personalidad y característica física del personaje, hasta transformar un papel en una persona con vida propia, con pasado, con anhelos, con miedos, inmersa en relaciones vinculares de diferentes tipos y abriéndonos una ventana hacia el relato de escenas de su vida.
En este proceso, las autoras y autores pasan de personajes planos a tridimensionales. Donde el foco está en darles vida, en que sean creíbles y que lleguen a encender dentro del lector emociones que toquen la mente y el corazón.
No importa si es el protagonista, el antagonista o un personaje secundario: todos tienen su propia historia de vida y su personalidad. Y, poco a poco, los lectores descubren a través de las páginas que los conocen e, incluso, en algunos momentos, llegan a empatizar con ellos.
Aquí vas a encontrar los tres pilares fundamentales para crear tus propios personajes, la construcción del arco narrativo, ejercicios y mucho más.
Los tres pilares de un personaje creíble
Cuando pensamos en personajes, lo primero que nos preguntamos es cómo hacer los escritores para que los lectores puedan conectar con ellos. Y la respuesta es: crearlos con la mayor humanidad posible. Ya sean personas, objetos animados, monstruos, personajes fantásticos, animales o lo que sea que esté caracterizado como un personaje, serán las emociones el anzuelo para que el lector conecte y pueda imaginarlo como real. A continuación, los tres pilares que tus personajes necesitan:
✨Pilar 1: Contradicciones internas
Este aspecto es importante porque los humanos somos contradictorios. Eso crea capas en tu personaje que se pueden ir deshojando como giros inesperados, grandes sorpresas o finales emotivos. Este aspecto enriquece el arco narrativo de tus personajes, los desafía y los impulsa a tomar decisiones que pueden desembocar en muchas historias diferentes e impredecibles.
Un gran ejemplo es Severus Snape, de la saga de Harry Potter. Un personaje maligno a primera vista que, por sus contradicciones internas provocadas por un amor imposible, llevó una doble vida: mostrándose de una forma y actuando tras bambalinas de otra muy diferente.
Te propongo hacerte tu propia lista de contradicciones. Podes empezar por las que más te han impactado como lector/a y luego invertir las que quieras. Así siempre las tendrás como recurso para cuando necesites crear tus personajes, darles esas contradicciones que los harán únicos y que delinearán sus acciones o decisiones.
✨Pilar 2: Motivaciones profundas
Otro aspecto imprescindible de un personaje son sus motivaciones. El personaje que lo tiene todo, es perfecto y feliz, nunca tendrá una historia. Los deseos son el motor por el cual toman riesgos, se lanzan a desafíos fuera de su zona de confort y, muchas veces, a pesar del miedo, intentan llegar a sus objetivos. Porque sus motivaciones son tan fuertes que los sostienen y les dan la fuerza en situaciones donde dudan o se caen. Las motivaciones siempre los ponen de pie luego de una caída.
La característica principal de estas motivaciones es que no son deseos superficiales ni superfluos, porque no llegarían a provocar un gran apalancamiento en el personaje para impulsarlo a su aventura. Sino que son una necesidad emocional. Nacen adentro, en el corazón del personaje, y se vuelven fuego emocional para los momentos sin esperanza. Las emociones fuertes nacidas de experiencias previas o del miedo a perder algo importante son la llave para que los protagonistas se embarquen en aventuras, conversaciones o cambios que, sin ese combustible emocional, no hubieran podido tener el valor de llevar a cabo.
Cuando pensamos en necesidades emocionales, podemos aplicar la pirámide de Maslow, que establece cinco niveles de necesidades humanas que van desde lo básico hasta lo trascendental. Para los escritores, esta jerarquía puede ser una herramienta poderosa para crear personajes complejos y motivaciones auténticas. Los cinco niveles son:
1-Fisiológicas: comida, agua, refugio, supervivencia
2-Seguridad: protección, estabilidad, orden
3-Amor y pertenencia: familia, amigos, intimidad
4-Reconocimiento: respeto, logros, estatus
5-Autorrealización: creatividad, propósito, crecimiento personal
Un buen ejercicio para aplicar esta pirámide es corresponder cada necesidad con una pregunta que le dará a tu personaje profundidad. Primero elegí un personaje, luego para cada nivel responde:
Nivel 1 – Supervivencia: ¿Qué necesita para sobrevivir físicamente? ¿Qué amenaza su supervivencia básica?
Nivel 2 – Seguridad: ¿Qué lo hace sentir seguro/inseguro? ¿De qué o de quién depende para su estabilidad?
Nivel 3 – Amor: ¿A quién ama? ¿Quién lo ama? ¿Qué sacrificaría por pertenecer?
Nivel 4 – Reconocimiento: ¿Qué logro lo haría sentir valorado? ¿De quién busca aprobación?
Nivel 5 – Autorrealización: ¿Cuál es su propósito más profundo? ¿Qué potencial quiere desarrollar?
Al terminar de responder, crear el conflicto identificando qué nivel está siendo o sintiéndose más amenazado o frustrado en la historia. Ahí encontrarás el motor emocional de tu personaje.
✨Pilar 3: Heridas del pasado
Todo personaje tiene un pasado. Incluso si acaba de nacer, su entorno o familia tiene una historia que lo envuelve y lo influye en algún punto. Es importante tener claro qué fue lo que le ocurrió a los personajes, aun cuando tomes la decisión de que no todo se traslade a la historia. El backstory moldeará la personalidad, y aunque no elijas contarla a tus lectores, también podrán intuirla en las características, modismos, expresiones, decisiones, etc., con los que el personaje se desenvuelve.
El ejercicio que te propongo será mapear las heridas, a través de cuatro simples pasos:
Paso 1: Identificar la herida central, y para eso responde la siguiente pregunta:
¿Qué evento del pasado cambió fundamentalmente cómo tu personaje ve el mundo?
Ejemplos: abandono de un padre, traición de un mejor amigo, fracaso público humillante, pérdida de un ser querido por su culpa, etc.
Paso 2: Encontrar la creencia limitante del personaje, respondiendo:
¿Qué se dice tu personaje sobre sí mismo desde entonces?
Ejemplos: “no soy digno de amor”, “no puedo confiar en nadie”, “siempre decepciono a la gente”, “el mundo es peligroso”, etc.
Paso 3: Identificar los mecanismos de defensa que creó para enfrentarse a esas heridas. Respondiendo:
¿Cómo se protege de volver a sentir ese dolor?
Ejemplos: evita comprometerse emocionalmente, controla obsesivamente su entorno, se sabotea antes de que otros lo hagan, construye una fachada de perfección, etc.
Paso 4: Conecta esa herida con el presente que estás narrando del personaje con la siguiente pregunta:
¿Cómo esta herida afecta sus decisiones actuales en la historia?
Ejemplos: rechaza oportunidades de amor, desconfía de aliados potenciales, toma riesgos innecesarios, se aísla cuando más necesita ayuda, etc.
Construyendo el arco narrativo desde la herida a la transformación
Recuerda que cada personaje también merece su propio arco narrativo dentro de la historia, donde esa herida profunda es transformada en algo más. Puede ser algo bueno o algo malo: esa será tu decisión. Pero ahora te muestro algunas fases que te servirán de forma práctica para continuar dándoles vida.
Fase 1: El mundo ordinario (zona de confort)
Lo primero es presentar a tu personaje en su estado inicial. El punto cero de la historia, donde se desarrolla su día a día.
El consejo más importante: mostrar en vez de contar cómo es su vida.
Fase 2: El punto de inflexión
Aquí la zona de confort desaparece y llega el momento en que se encuentra obligado a un cambio. Puede ser por algo que ocurrió dentro del personaje o por algo externo. Deriva en un momento de resistencia interna y presión externa.
Fase 3: La transformación
En esta parte ocurre la metamorfosis. ¿Hacia dónde se inclinará el personaje? ¿Qué camino tomará?
Eso dependerá de si el arco narrativo es positivo, negativo o plano. El escritor o la escritora tendrán que decidir cómo terminará la historia: ¿lo convertirán en héroe, en villano o en alguien que no evolucionó?
Sin importar la elección, siempre es recomendable cerrar el círculo emocional que dio apertura a este arco con el final que creas más relevante para cada personaje.
Dando profundidad psicológica a tu personaje
Es importante tener en cuenta que cuanta más profundidad psicológica tenga un personaje, más creíble se volverá a los ojos de un lector.
Te comparto algunas técnicas que podés usar para ayudarte en el proceso:
TÉCNICA 1: La rueda de emociones
Te ofrece un espectro más amplio de expresiones que podés volcar en tus personajes. Comenzando desde las emociones primarias: miedo, ira, tristeza, alegría, sorpresa, disgusto.
Luego, podés explorar emociones secundarias que tienen matices reales de la experiencia humana.
-En lugar de «triste» → melancólico, desalentado, desolado, nostálgico
-En lugar de «enojado» → frustrado, indignado, resentido, exasperado
-En lugar de «feliz» → eufórico, satisfecho, sereno, esperanzado
TÉCNICA 2: Crea reacciones físicas auténticas
Así, cada personaje tendrá su «firma física» para cada emoción.
Es importante usar como herramienta el lenguaje no verbal, ya que el cuerpo nunca miente. Por ejemplo:
-Sus dedos tamborilearon contra la mesa siguiendo un ritmo nervioso.
-Sintió como si tuviera arena entre los dientes.
-Sus hombros se elevaron hasta casi tocar sus orejas.
TÉCNICA 3: El uso de las contraemociones
Esto le da complejidad al personaje. Si tu personaje siente X, pregúntate qué pequeña parte de él también siente lo opuesto. Los humanos raramente sienten una sola emoción pura. Podemos experimentar:
-Sonreír cuando estamos devastados
-Reír en funerales por nerviosismo
-Sentir alivio cuando muere alguien que amamos pero sufría
-Estar orgullosos y avergonzados simultáneamente
Herramientas prácticas (fichas de personaje)
Con todo el contenido previo, armá fichas para cada personaje. Así no te olvidarás de sus personalidades al momento de escribir, y podrás notar con facilidad si has repetido características al tenerlas todas terminadas y compararlas.
Lo básico que deben tener las fichas es:
🔹 IDENTIDAD BÁSICA
-Nombre: Incluye significado si es relevante.
-Edad: No solo número: ¿actúa según su edad?
-Ocupación: ¿Qué dice esto de él? ¿Le gusta su trabajo?
🔹 EL NÚCLEO PSICOLÓGICO
-Deseo principal: ¿Qué quiere más que nada?
-Miedo principal: ¿Qué evita a toda costa?
-Herida formativa: El evento que lo cambió
-Creencia limitante: Lo que cree sobre sí mismo que lo sabotea
🔹 PERSONALIDAD EN ACCIÓN
-Contradicción central: ¿Qué dos aspectos opuestos conviven en él?
-¿Cómo habla? [Tono, vocabulario, muletillas]
-¿Cómo se mueve? [Gestos, postura, energía]
-¿Qué lo hace reír? [Revela valores y perspectiva]
-¿Qué lo hace explotar? [Sus límites emocionales]
🔹 RELACIONES CLAVE
-Su persona favorita: ¿Por qué?
-Su persona problemática: ¿Qué representan para él?
-Cómo ve a otros: ¿Confía fácil? ¿Juzga rápido?
🔹 EL DETALLE REVELADOR
-Un objeto personal: ¿Qué lleva siempre consigo?
-Una manía o ritual: Algo pequeño pero característico
-Su lugar seguro: ¿Dónde se siente más él mismo?
Esto es simplemente una guía básica. Sentite libre de agregar información según las necesidades de tu personaje, del mundo donde habita, etc. Algunas ideas más:
-Si fuera un animal, ¿cuál sería?
-¿Qué mentiría en una primera cita?
-¿Cómo reacciona bajo presión extrema?
-Si pudiera cambiar una decisión del pasado, ¿cuál sería?
Conclusión final
Los personajes se vuelven el legado de cualquier relato. Así que es un placer que, con el tiempo, se vuelve un arte que se entrena con cada historia.
Lo más importante, desde mi opinión como escritora, es ser capaz de empatizar con cada personaje. Sin importar si son los héroes o los villanos, debemos poder habitar los zapatos de todos, aun cuando no coincidamos con ellos. No es justificarlos, es ver a través de sus ojos y de su mente, para escribirlos lo más reales posible y llevarlos con esa frescura a los lectores.
Debemos ser un ratito cada personaje, y desde allí transmitir su historia al mundo.
