Personaje mágico.
¿Qué sería una historia sin un gran villano? Seguramente, tu primera respuesta sería: «No existe tal historia». Y mi respuesta es un rotundo: ¡Sí! El legendario conflicto entre el bien y el mal se observa en cualquier leyenda.
A veces, es más evidente, como en un cómic; otras veces, más sutil, como en aquel personaje que tuvo una situación bisagra que lo llevó a convertirse en un vengador, un loco o un victimario. Pero siempre parte de un lugar previo de víctima. Luego, el resentimiento y el dolor lo llevan a creer en una fuerte emoción de venganza y, ¡de repente!, estalla en un accionar inesperado cuando nadie lo vio venir.
Claro, es verdad que este es el aspecto más típico de un villano. Pero quiero resaltar que, en mi opinión, todos los personajes llevan un poco de villano en su interior. Las emociones fuertes, a veces, los emboscan en sus mayores debilidades, y terminan en escenas que todos podríamos definir como de villanos.
Un villano memorable no es simplemente malvado por naturaleza, sino que está motivado por heridas profundas, traiciones del pasado o una visión distorsionada de la justicia. Los mejores antagonistas son aquellos que, en algún momento, nos hacen cuestionarnos si realmente están equivocados o si simplemente han elegido un camino diferente para alcanzar lo que consideran correcto.
En las grandes historias de fantasía, encontrarás todo eso y mucho más. La verdadera lucha entre el bien y el mal se libra en el interior de los personajes, y en algunas situaciones, esta lucha es claramente visible. En otras oportunidades, es más sutil, pero igualmente intensa.
